Vestido de baño sin complejos 

Después de tener un bebé, entre tantas cosas, hay algo que nos baja el animo y es ver por primera vez nuestro cuerpo sin esa linda barriguita. Las curvas ya no son las mismas, la cola se ha caído, tenemos marcas en el abdomen, la cicatriz de la cesárea, esa bolsita debajo de la herida, un seno más grande que el otro, en fin… (-suspiro-)

Lleva tiempo aceptar que nuestro cuerpo ha cambiado y lo ha hecho para siempre. Pero la clave está en nosotras, en darle gracias a ese cuerpo por habernos dado el mejor regalo de la vida. Esas marcas son el simbolo de lo fuertes que hemos sido, esos pechos algo caídos son la muestra de que hemos sido perseverantes, ya no nos veremos como antes -tal vez- pero hemos dejado una parte de nosotros en el ser que ahora crece. 

Anímate a usar un vestido de baño, sonríe y muéstrale al mundo que estás feliz y que cada paso que das y cada marca que llevas en tu piel te han convertido en tu mejor versión. 

Eres fuerte y eres bella. No te digas mentiras, esta es tu mejor versión porque lograste darle a este mundo un ser puro y tierno, el que te bautizó con el nombre de mamá, para siempre.

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